Realmente había tratado de abstenerme de publicar el vídeo, pero es que realmente el señor Julio Preciado se hundió solito. El que te inviten ante un juego con una multitud observandote creo que es para por lo menos una buena preparación, ensayo y por supuesto nervios de acero; pero al señor Preciado al parecer se le pasaron las cubatas antes de entrar al juego y en lugar de ser aclamado por el publico mexicano, pasas a ser el gilipollas de la tarde cantando el himno nacional en slow mode y a destono.

El vídeo a continuación:

Realmente no se si reír de la risa, o porque halla arruinado el himno… para llorar.

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